domingo, 31 de octubre de 2010

Mi ángel







Una fría noche de Octubre
llevaste el calor a mi vida,
aquella niña temblorosa
por otra niña recibida.

Mi ángel sobre la tierra
entre mis brazos te mecía,
me llenaste de luz y risa
de jardines de alegría.



Recuerdo noches de luna
de caprichos y llantinas,
llenando mil corazones,
con tus idas y venidas.


Tu mirada es mi recuerdo,
tus ojos mi clara guía,
tu bien mi único antojo,
y tu sonrisa mi alegría.


Mis ojos, que dulces te miran
siempre estarán a tu lado,
el cielo es el gran testigo
de este amor desmesurado.


Los brazos que te rodean
lo darían todo por llenar
tu vida de buenas nuevas,
ni una sola lágrima más.


Tan solo a tu lado espero
se cumplan todos tus sueños
lazos de amor, felices días,
yo sé que estoy en ellos.


Y cuando nadie veas a tu lado,
que sepas que siempre estoy
cierra tus ojos, recuerda,
adonde tu vayas, yo voy.




¿Difuntos o Hallowen?






Son solo recuerdos de niñez.
Recuerdo aquel olor a claveles que llenaba toda la casa, y los nervios de la mañana, como nos vestíamos de domingo y salíamos a la calle llena, gente y flores. Recuerdo las largas colas en los puestos del cementerio o en las floristerías de siempre que veían como llegaba su agosto en otoño.En los cementerios llenos la gente se esmeraba en sacar lustre a las tumbas de sus seres queridos, las conversaciones sobre este o aquel pariente y a cuantos conocí allí.

Uno de esos días supe de la tía Hortensia que había emigrado a Cuba de joven y a la cual no conocí, aunque volvió a canarias, aún joven, apenas llegaba a los cincuenta, para morir solo seis meses después de su llegada. Mi abuela siempre decía que su hermana vino a morir a casa pero yo nunca entendí quién había avisado a la buena mujer de su cercano final.Y del niño de la tía Angelita, que se había ido con solo tres meses, subió al cielo el niño..., ponía en su lápida, no hubiera tenido ni idea de ese primito mio. 
Recuerdo que ese día recordábamos a nuestra gente, a los que ya no estaban con nosotros, y sobre todo recuerdo que lo hacíamos juntos, en familia, no en la triste soledad del que ha perdido a un ser querido, y lo crean o no, eso lo hacía mas llevadero, se hablaba de ellos, se contaban anécdotas, como la del tío Roberto, “el negro”, que hasta después de muerto era puñetero el tío, se cayo su ataúd cuando lo subían al nicho y se desclavo casi todo, les llevo mas de una hora terminar de colocarlo.Lo mas curioso es que era un día (y no una noche) alegre, no se permitía estar triste, aunque todo estaba impregnado de un cierto aire de melancolía.
No digo que estén mal los disfraces, las golosinas, el truco-trato o las fiestas de madrugada llenas de calabazas, pero yo recuerdo la mesa de casa llena de dulces hechos por mi madre, la botella de Clipper, las historias que me contaba mi abuela y los ramos de claveles.
Pero como dije, eso son solo recuerdos de niñez.






miércoles, 13 de octubre de 2010

Añoranza






Mientras mi mano tierna anhela tus mejillas,
añorando tus brazos, tus caderas en las mias,
mi letra infame, solo escribe tu nombre entre sollozos,
y mi corazón late esperando el fin de esta agonía.

Mientras mi beso huérfano, añora tu presencia,
mi alma ausente sabe, solo vive en tu sonrisa,
la dueña de este triste corazón roto,
que solo espera el paso triste y distraído de los días.

Al volver mi memoria por las sobras del banquete,
prendido para siempre en la cruel melancolía,
vuelan mis sueños al cielo de los tontos,
donde me llevan tu aroma y tu recuerdo, nuestros días.

Y mientras la negra sombra no se hunda en esta vida,
arrancándome aliento, recuerdos y alegrías,
sabrás que aún queda un hombre en este mundo,
que en su pena, te añora y te ama sin medida.




jueves, 7 de octubre de 2010

Gracias





Gracias, por tenerme en tu memoria
y por cada vez que hacia mi vuelves tu vista,
gracias por hacerme conocer lo que es la gloria,
cada vez que en tus ojos, adivino mi conquista,
gracias por cada risa, por cada beso, cada caricia,
gracias por darme impulso en esta vida
que nos daña y nos maneja a la deriva,
por hacer que cada hora sea un suspiro
siempre que pueda compartir algo contigo,
gracias por elevarme hasta los cielos
envuelto en la ternura de tus brazos,
por darme a beber de tus encantos,
por quererme, aunque solo sea un poco,
gracias y mil gracias, de este pobre loco. 




martes, 5 de octubre de 2010

Sin rumbo





"…y el hombre sin antes, clavó su rodilla en tierra, y lentamente guardó los pedazos de un corazón roto en el hueco de su camisa, se fue, tristemente, mientras miraba de reojo días pasados, felices noches olvidadas y sentimientos que nunca pudieron existir. Ahora, se decidía a andar por el mundo sin rumbo ni objeto, con tan solo el “no” de tu fría cordura y el alma inerte, ¿quién quiso nunca un corazón de amante?"



lunes, 27 de septiembre de 2010

Lanzarote






Yo soy de donde nace el sol,
donde el fuego de la tierra
calienta campos y vides
y ni las cumbres, ni las nubes,
ni siquiera las estrellas,
ven brillar nada mas alto
que esta quemada tierra.

Yo soy de donde vuelve el mar
envidioso a mis arenas,
es el marco mas hermoso
su oleaje y su bravura
azotando vigoroso,
solo pueden adorarla,
negras rocas contra espuma.

Yo soy de donde el azul nace,
donde el cielo no despega
su cúpula de cristal eterna
y sus azules mantos llegan
desde el lejano horizonte
hasta rozar celosamente,
blancas casas y ocre tierra.

Yo soy de donde nace el viento,
sopla y sopla dando vueltas,
con la fuerza del gran César
pero con temple y prudencia
peina dunas y arenaos
recordando su presencia,
que su camino no se pierda.

Yo soy de donde no se emigra
ni las gentes se atarean,
la vida pasa lentamente
y hasta el tiempo saborea
el dulce aroma de un momento
agradecido hasta el extremo
de pasear por sus veredas.

Yo soy de aquella tierra
la de los brazos abiertos
donde siempre se regresa,
no hay remedio cuando llegas,
otro sitio no recuerdas,
no eres otro, eres presa,
Lanzarote no te suelta.







lunes, 20 de septiembre de 2010

Adiós Labordeta





Triste pueblo sin rumbo
un país sin Labordeta,
una guitarra sin cuerdas
y una pena que nos llena.
Con un canto sin lemas,
los huérfanos del abuelo
y los nietos del sistema
hoy quedan al desamparo
de la triste mano negra.

Canta la libertad,
adiós Labordeta.




domingo, 19 de septiembre de 2010

Lágrimas






Regaré de lágrimas tu cuerpo
y ni la lluvia, ni los alisios vientos,
ni el orbe sol, podrán nunca secar
este manantial que me fluye dentro.

Y aunque quiera por más tiempo
arrancarme a sangre el sentimiento,
se que nunca morirá con el ansiado riego
de tus besos, tus caricias, tu deseo.

Llenaré con sueños tus momentos,
y buscando entre mis penas y recuerdos
volveré a sentir aquel travieso niño
que dulcemente, olvidé dentro.

Como gotas de rocío que se pierden,
en la mañana de tu risa, entre tus besos,
se perderán mis rotas lágrimas, sin prisa,
como la flor que ante tu cielo se marchita.

Y al triste final de esta vida que viví,
vendrá a mi mente aquel nublado día
que me miraron tus ojos, y de nuevo descubrí
la inocencia de un niño, su paz, su alegría.




lunes, 6 de septiembre de 2010

Hoy te soñé





Hoy te soñé de nuevo, sonriendo con tus alas batiendo sobre el viento,
hoy te soñé desnuda, corriendo por la larga playa de mi corazón lleno,
hoy te soñé en palabras, el verso mas hermoso que contigo me encadena,
hoy te soñé en mi sueño, salpicando de esperanzas el baúl de mis poemas,
hoy te soñé despierto, te encontré junto a mi cara, dormida en mi almohada,
hoy te soñé de viejo, tanto tiempo juntos, no recuerdo otro momento,
hoy te soñé dormido, nunca estuve tan despierto, tan feliz, ni tan atento,
hoy te soñé de azul, ni el cielo mas hermoso, me cabía en este sueño,
hoy te soñé en invierno, con tu frío de cerezos, tus pantuflas, tu año nuevo,
hoy despertó mi sueño, te alejabas entre risas, solo quiero estar dormido,
hoy te soñé y te quiero, persiguiendo entre las nubes los anhelos de mi sueño.


lunes, 30 de agosto de 2010

No llores, un beso.




Ya dejé mis risas de niño junto al baúl cerrado de tus brazos de madre,
cálido abrazo
de una voz que te guarda,
te acoge,
te sabes en casa.
Ya perdí la conciencia de una vida feliz de antaño anhelada,
tu recuerdo,
una imagen,
una vela soplada,
una tarde de playa.
Ya se ahogaron mis lágrimas en el turbio mar de tus ojos negros,
curando una herida,
viniendo a mi encuentro,
es mio tu tiempo,
no llores, un beso.
Ya se fueron mis sueños rodando calle abajo, tras tu voz de ángel,
huele la tarde
a manzanas y nata,
niños riendo,
tu carita de plata.
Ya tu llanto ahogado en la almohada, ya tu voz no llegó a la mañana,
hace frío,
frío de abril,
la ciudad y los perros
me acompañan.
Ya quebraron tus huesos los grises buitres buscando alimento,
triste alegría,
camisón de seda,
pegado a tus labios
el ángel negro se queda.
Ya quedó quieto y sombrío el humilde hogar de mis ojos secos,
te busco,
te anhelo,
frío mármol,
velando tus sueños.
Ya guarde mi tristeza en el gran cajón de los sueños rotos,
duerme mi niño,
la mañana vendrá
a llevarte al colegio,
no llores, un beso.
Ya tiene mi alma el amargo descanso de tu ahogado recuerdo,
risas en la azotea,
calor de verano,
pies que corretean,
despertar temprano.
Ya no quedan cascabeles ni lágrimas, solo alma gastada,
duerme, aciaga hora,
tristes ojos negros,
mudas las alondras,
no llores, un beso.


jueves, 5 de agosto de 2010

Quiero





Quiero perderme en el azul de tus ojos,
ver pasar mi vida reflejada en ellos,
fundirme en el rojo de tus labios
y sentir tu risa alrededor de mi cuello.

Quiero abrasarme en el calor de tu cuerpo
como un hombre perdido que halla un sueño,
unirme a ti en el hogar de tu seno
como el hijo prohibido que encuentra su hueco.

Quiero ser el hombre que vele tus sueños
como el ave que guía las idas del viento,
ser la brisa que juega en tu pelo,
rodea tu cintura y acaricia tu pecho.

Quiero amansar mis manos calientes,
salvaje deseo de volver a tenerte,
y sentir de nuevo en mis heladas sienes
el dulce nombre de tus besos ardientes.



martes, 3 de agosto de 2010

Azul




El sonido de un beso, un susurro, ese olor a mujer,
el bip de un mensaje que llega,
la suave curva de tus caderas,
una risa furtiva, unos dedos que rozan tu hombro,
un café rápido, la cara de un ángel,
las lentas horas del sábado,
un dia sin sol, la risa de un niño,
y el dulce aroma del sexo;
ahora todo eso es azul.


Amores nuevos




Como un misterio que inunda tu mirada,
arrancando del alma silencios oscuros,
arrasando llegó cuando menos lo esperas,
el tiempo se para, la risa te llena,
se alzan los soles que calientan tu vida,
sentimiento olvidado por tierras lejanas
se queda en tu pecho y anida sereno,
amores perdidos, por amores nuevos.



miércoles, 28 de julio de 2010

Ella y la luna




No parecía una persona normal, andaba por la calle como si se levantase unos centímetros del suelo y cuando saltaba de aquel viejo camión oxidado notabas en el aire un rumor a envidia. Ni la brisa, ni el viento, ni siquiera el enorme sol podían dejar de mirarla y se esmeraban en rodearla y jugar con su pelo, intentaban atraer su atención, uno brillando mas, se hinchaba y sacaba pecho, el viento soplando y haciendo cabriolas a su lado y la pobre brisa que solo susurraba cuan desgraciada era. 
Pero ella ni los veía. Solo quería días grises. 
De vez en cuando su risa apagaba el mundo, las voces dejaban de sonar, el mar paraba sus olas y quieto esperaba, acercaba brazos de espuma a la orilla y regalaba en la arena sus mejores galas, corales de vivos colores y cristales robados al fondo, de barcos antiguos traía tesoros olvidados y se los ofrecía. 
Pero ella no venia. No, el mar tampoco la tenia. 
Dicen que un día un hombre por fin pudo alcanzarla, pudo con miel llenar sus labios, probar el dulce sabor de sus besos y ver como su cara resplandecía, una sonrisa plena y ella entregó el calor de su cuerpo desnudo en la noche de una playa solitaria. 
Dicen que aquel día, la luna se puso roja de envidia.


Eroti...que?





Era Mayo, un día gris y frío, y sin embargo un sofocante calor ascendía por mis piernas, se metía en mi estómago y estallaba y secaba mi garganta, sin poder respirar, las palabras salían de mi boca sin pensarlas mientras ella me miraba con media sonrisa, esperando una respuesta. Los dos sabíamos lo que iba a suceder, pero no era la primera vez que lo intentábamos, sabia que si seguía hablando no podría parar y todo volvería a empezar, así que; -habrá que ponerse, pensé, y entonces me lancé.
Rodeé su cuello con mi mano, justo en la nuca, donde nace el pelo, y la acerqué suavemente hacia mi mientras podía ver como sus ojos se cerraban y sus labios cada vez mas cerca, brillando con un dulce tono rosa, se unían a los míos. Nuestras lenguas jugaron un rato, mientras, solo podía pensar en el dulce sabor de aquel momento, el vello se erizo en todo mi cuerpo y mi mano busco su hombro, perfectamente redondo, para ir bajando lentamente por el brazo, las puntas de mis dedos rozaban su piel suave, como de melocotón, y buscaron ávidas el principio de unos senos que intuía perfectos, parecían perderse como los tesoros que siempre busqué, y pude recrearme, tantearlos lentamente, solo las puntas de mis dedos en sus pezones, o acogerlos en mi mano con dulzura. Mientras, mi boca bajó hasta su cuello y un aroma de mujer llenó mis pulmones mientras soñaba despierto con el paraíso mas deseado para cualquier mortal.
Un ángel entre mis brazos..., rodeaba su cintura y buscaba sus muslos, las nalgas, y hasta las rodillas, mi boca bajaba y subía entre sus pechos y el cuello y podía notar como su respiración se aceleraba mientras susurraba; -no, noo, estate quieto, pero sus ojos cerrados me decían otra cosa, mis manos dentro de su pantalón, evitaban el encaje de la ropa íntima y buscaban el calor de unos labios ardientes, enseguida la humedad de su sexo abrió el camino a mis dedos y pudieron recorrer el interior de su vulva, suavemente, arriba y abajo, mientras me dejaba caer, lentamente sobre ella.
Al recostarse quedó aún mas expuesta, abrió los ojos y sonrió, pude besarla, morder suavemente su labio inferior, mientras me sonreía, pícara, sabiéndose deseada, hermosa, y muy mujer, con una mano enredada en su pelo y otra entre sus piernas pensé que aquel podía ser un gran día, y volví a perder mi boca entre sus pechos, lamerlos, mordisquear suave, o un poco mas fuerte, y mis dedos jugueteando con su clítoris, pequeño, escondido, parecía no querer ofrecerse, y un nuevo; - nooo, estate quieto, nooo, pero mas suave, demasiado suave para ser cierto; incorporándome un poco pude bajar el pantalón y descubrir un hermoso paisaje ante mis ojos, el vientre como una desierta playa de fina arena dorada, aquellos muslos formados por las manos de algún artista divino, las piernas, eternas y hasta sus pies, finamente labrados, con las dos manos en su cintura la acerqué a mí y pude sentir el cálido terciopelo de aquel cuerpo hermoso, que susurraba y sonreía, mientras el universo se paraba a nuestros pies.
Decidí explorar aquel nuevo mundo, y deslicé lentamente mi lengua, primero sus pechos, luego el vientre, el pequeño ombligo vino a mi encuentro, y aquellas caderas firmes pero delicadas, la boca se me secaba, parecía no poder soportar el ardiente tacto de su piel y tuve que aliviar mi sed en la fuente de sus adentros. Delicado, como se abre una flor en un prado, su vulva quedó en mis labios mientras mi lengua se llenaba de licores nunca probados, mis manos buscaban su pecho, y encontraron su boca, abierta, pidiendo, ahora creo que si, que siguiera, que secara aquella fuente de mieles y néctar, y mientras lo saboreaba ya no podía soportar la presión de mis pantalones y me decidí a entrar; entonces me sorprendió, se incorporó de un salto mientras me dejaba abajo y se colocó sobre mí en cuclillas. Agilmente acerco su sexo y el mio, como pueden buscarse el agua y la tierra seca, y dejó que su peso hiciera el resto, descendió lentamente sobre mí, fundiendonos en uno, y pude ver su torso desnudo que se estremecía mientras volvía a subir, primero muy despacio, fue repitiendo estos movimientos, la cabeza a un lado y a otro, y un débil gemido empezó a llenar la habitación. El calor subía por momentos, los cristales se empañaron, un poco mas rápido, movía su cuerpo arriba y abajo, y mas rápido, y a la vez aumentaban los gemidos que llenaban mis oídos; - sii, ahora si, sigueeeee..., no se cuanto pudo durar aquel momento, más y más fuerte, mis manos rodeando su pecho, su cintura, mi boca saboreando sus pezones redondos que me invitaban a perderme en aquellas nubes de azúcar, más y más rápido.
El placer era ya incontenible, saltaron todos los cierres, quitamos todos los peros y fuimos libres, durante un instante el mundo dejó de girar, en medio de la habitación pude ver el mas hermoso amanecer mientras el éxtasis estallaba en su interior, y un gemido largo, cansado, pero muy deseado, nos trajo de nuevo a la tierra, nos miramos y nuestros cuerpos sudorosos se abrazaron, buscándose, sin pensarlo.
Mientras, acariciaba su espalda húmeda, su nuca, sus brazos, apoyé mi cabeza en su hombro, justo antes de que un hondo suspiro decidiera abandonarme para siempre.


Adiós




               Languidece, cuerpo, languidece,
               como un amante olvidado en el camino del tiempo,
               que perdió su esperanza, su amor, su cuna,
               como cuelgan los brazos del inerte cuerpo,
               la noche nublada, buscando su luna,
              ¿como suenan los búhos al llegar la aurora?

              Languidece, cuerpo, languidece,
              en mitad del mundo, la muchedumbre y tú,
              tristemente solo, ahogado en tu ser,
              enterrado en vida, condenado a no ver,
              ¿cual sera tu pena?
              no haber tenido o perder.


No se Puede





Se puede caminar sin querer ir, ni llegar, solo estar,
se puede saber lo que nunca se dirá,
o esperar no saber nunca, algo claro como el mar,
se puede mentir para saber la verdad,
se puede sentir como alma y cuerpo se separan,
esperar una vida o vivirla en un instante,
y creer en las promesas que ya nunca llegarán,
se puede ser o estar, o incluso parecer,
Se puede darlo todo, y no dar tanto, y no poder recibir mas.
Se pueden tantas cosas cuando el amor te llena.

Se puede encontrar lo que sabes perdido,
y no hacer nada, con la fuerza de tu ser,
se puede soñar con otros ojos, y no ver,
sentir una mirada, oler una sonrisa, tocar una tristeza,
pensar con una pierna y tropezar con la cabeza,
y vivir con este aliento que te queda en la garganta,
contener un sentimiento que te llena y te derrama,
se puede no pensar, solo sentir,
y aún así, se puede,
Se pueden tantas cosas cuando el amor te llama.

Se pueden ver las espinas que atraviesan mi alma,
oír el suave adiós de un amor, que se va por la ventana,
sentir las cadenas de un secreto que se agranda,
y ver el caer de mis anhelos y mis sueños por los suelos,
se puede ser el ángel que duerme a tus pies,
esperando el día que lo veas como es,
te doy mis alas, mi cuerpo, mi alma, mi corazón en una caja,
ábrela, tuyo es si lo quieres, y si no, ya jamás lo usaré,
y aún así, se puede,
se puede amar, y luego ¿que?


Dos





Que cruel el viento con la brisa,
la doblega y sobrepasa, la diluye en sus adentros,
la persigue y no la esquiva,
que crueles esos ojos que me miran,
no me dicen que me aman,
ni me miran si les hablas.

Que cruel el rio cuando salta,
sin temores sobre el mar,
y le roba sus secretos y revuelve sus entrañas,
que crueles esos labios, que desean,
no me hablan cuando besan,
no me besan cuando hablan.

Que cruel la hermosa mariposa,
que renace esplendorosa,
sin angustia y sin memoria,
que cruel el amor que por las noches nos empapa,
cuando nace en nuestra noria,
y como un nudo, cruza raudo mi garganta,
no poder ser el uno, sin el otro, que cruel.


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